El señor de la Guerra

miércoles, 12 de marzo de 2008

$>¿Bad times for dreamers? Nah...



Otra vez, a un paso... sólo con dos o tres cabos sin atar que no dependen de mí
Pero con la mayoría de las cosas a mi alcance,
No decepcionarme
Que todo lo merezco Demostrarme
 

Era todo gris, y resistí
Era todo negro, y luché
Era todo invisible y lo atrapé
Era nada y fué todo

Y llego el momento de la verdad lo objetivos, las puertas me veian llegar, y como Manolo decia :

Tres puertas

Una sola puerta de tres, abierta.
Una sola puerta.
Enfrente, la montaña.

Pasa la nube inmensa;
toda suya... todo suyo.
Huracanes de vientos;
lluvia andante semiparalela
y en todo el monte funerales alegres, naturales,
de hojas muertas.

Los cabellos terráqueos danzan todos iguales
al son de trompetas invisibles que vienen de los mares.

Llegó el otoño; llegó la muerte...
¡Mas no para todos!
Hoy morirán hojas y animales.

Mas no morirán para siempre y, en su transformación de mañana
darán
con más calor
a la tierra,
de su muerte,
pasado mañana,
brotes de espeanza.

Y yo no he muerto.
Me alegro de la lluvia
y me alegro del viento.
Si tengo frío, me caliento;
si tengo miedo, ¡Que no lo tengo!,
susurro y pienso...
y para mañana
ya me he comido mi pequeña ración de esperanza.

Una sola puerta de tres, abierta.
Una sola puerta inmensa.




Y las abrí !
Y las pasé...
Y la lluvia caia eterna...
y empapaba mi esperanza, oxidaba mi valor
Las manos temblaban de emoción
La nerviosa sonrisa me asaltó,
estaba delante, era yo

La montaña inmensa, toda suya...toda mia, los vientos asesinos y entre trozos de nubes el sol.
Bajo la luz! la ví era más alta mas escarpada, mas temible de lo que habia pensado.
Pero a más alta, más ganas de subirla, llegar a su cima aunque me consumiera por entero.


El momento llegó !  a subir a subir a subir, a ignorar las manos que sangran, nobody can stop me, hay demasiados que esperan mi caida, hay demasiados buitres que esperan mi rendición, son demasiados los demonios, que me tientan, es demasiada la emoción. Demasiados los malos momentos, demasiado el dolor.
Ergo aquí sigo, y mis brazos y mis piernas,  y mi mente, y todo mi ser, solo miran hacia arriba.
Dicen que el tiempo es corto, que no hay que consumirlo con imposibles, ni invertirlo en excentricidades. Pero yo ya he invertido demasiado, y nunca un paso atrás.




Pero, cuando me faltan las fuerzas, y me abandona la esperanza, y caigo de rodillas, calado por el frio, y abrazado por la soledad, me arrepiento de subir solo, supongo que  mi castigo por querer tanto, es este dolor.


Bué a seguir !





Publicado por Keitaro-Ikari @ 10:04 | 0 Comentarios | Enviar