
Su-Pe-Ra-Do
Inexpresable y sin nombre es aquello que constituye el tormento y la
dulzura de mi alma, y que es incluso el hambre de mis entrañas.
Friedrich Wilhelm Nietzsche
La mala suerte, o la incomprensión. Más el dolor en los dedos helados al escribir sobre el teclado.
No es ser abandonado
No es ser traicionado
No es ser desheredado
No es ser apartado
No es ser marginado
No es ser ignorado
No es ser maltratado
No es ser menospreciado
No es ser insultado
No es ser humillado
No es ser dañado
Simplemente, no es. Y lo que no es, no puede ser, ni puede tener nombre. Y si le damos un nombre, sera. Si es, tendrá que ser, y ya duele sin ser, pues no quiero pensar como doleria siendo.
Y de como el pesimista, más pesimista de los pesimistas, no fue capaz de ser lo suficientemente pesimista para ver que su pesimismo era insuficiente, para protegerle de lo evidente. Ni siquiera para ver lo evidente, y no cerrar los ojos a ello.
¿Era un humedo y nublado día de una naciente primavera?
No...
Sólo, un luminiso y calido día del frio, oscuro, y viejo invierno.
El jurado se ha reunido.
El demandado y el demandante, una misma persona. El juez, él mismo desde fuera.
Un juicio sin esperas, una justicia sin bandera.
-No fue culpa mía! Nada habría cambiado aunque hubiese cambiado mis actos...dijo el acusado-Quizás, pero almenos habría usted obrado en consecuencia, casi una perfecta ejecución, casi una perfecta actuación. Una actitud noble y fiel, como las que ya no se ven. Pero cómo ya se sabe. En estos días no importan los medios, sino los fines. La intención es lo de menos.
Sus medios fueron malos, aunque su intención fuera la mejor. Dijo el demandante.El acusado, no se sentia culpable en el fondo, pero empezó a pensar que tenian razón. Que todo fruto de sus fracasasos encadenados que como fichas de dominó caían una tras otra sin final.
-Siempre hice lo que consideré necesario! No sólo por mí, me puse en el lugar de los demás. Quizás nadie se molesto en ponerse en el mío. No tengo culpa de sentir tanto, ni de ser tan fiel a mi mismo y a mis ideales. No tengo culpa de tener miedos, ¿Por qué habría que tener la culpa de la insensibilidad, la auto-infidelidad y los miedos de los demás?
Casí no puedo luchar contra mis propios demonios, ¿y me culpan de lo hecho por los demonios de los demás?
No es mi culpa, que alguien esconda sus anhelos, y los olvide, y cuando estos se hacen realidad en otra persona, lo enterrado haga explosión y se lo lleve todo por delante. Siempre me he ocupado de no enterrar nada vivo. Y de no dejar que los problemas se pudran en un cajón. -Y sin embargo, usted no los soluciona, ¿qué diferencia hay entre ver sus problemas o esconderlos si en última, no los arregla?
Se lo diré, sólo es un movimiento cobarde, para sentir "que hizo lo que pudo, y que almenos no se engañó" pero es falso en lo profundo.
Usted no enterró algo vivo. Usted se sento a verlo morir en público.-...No pidió ser salvado.
Tenía una manzana, y la tiro al suelo pues vio fresas, cuando jugaba con las fresas. Vío como alguien comía la manzana, se sintio mal. Queria la manzana, pero a la vez pensaba que no la queria, se canso de las fresas. Y vió un limón. y jugó con los dos. Que sabores más distintos! Se divertía pero algo ocurrió.
Un dia la fresa, apreció en otras manos. Que decepción. Se iba dando cuenta de lo que tenía cuando lo iba perdiendo.
Se dijo..."qué más da hay mil frutas más! " No es mi culpa señoria, aquella fruta no queria ser salvada. prefería consumirse.
-Y usted penso en ayudarla a consumirse...¿verdad?-Si..sufrían tanto. Les dolía tanto...hacer zumo con ella era lo más justo. Terminar con su tormento, limonoda. -¿Algo más que alegar en su defensa?
-SI,,, La culpa es de todos vosotros !-Ya es suficiente, guardias llevenselo !Mientras el reo se alejaba gritaba, el rencor oscureció su mirada y su sangre. Nunca olvidaría, esperaría el momento, y llegado les enseñaría a todos que era el dolor, la incomprension, y la soledad.
-Loren: Hablo sinceramente al decir que te necesito porque me siento sola, ¿Crees que miento, verdad?.
-Robert: Nadie miente cuando habla de su soledad. ..."
Un paso más cerca del ocaso de su humanidad. Sólo espero que sea V, o U y no L
-¿Eres de derechas o de izquierdas?,
-Ambidiestro.
-¿De centro?
-Dije ambidiestro, no manco.
La mediocridad es la más feliz de las máscaras que puede usar un
espíritu superior, porque el gran número, es decir, los mediocres, no
sospechan que en ello haya engaño; y, sin embargo, por esto es por lo
que se sirve de esta arma el espíritu superior: para no irritar, y, en
casos no raros, por compasión y bondad.
- Fuente: II, 2, § 175.
Friedrich Wilhelm Nietzsche