
¿Qué, si te digo, que no eres como las demás?
¿Qué, ocurre si te digo que no eres simplemente una más?
¿Qué ocurre, si te digo que nunca me rendiré?
Miraté, tu eres la que finje.
Soy esa voz interior, que te niegas a escuchar
Soy esa imagen...que temes mirar
Soy lo que dejé,
soy lo que está bien,
soy el enemigo
soy lo que perdí
soy lo que ví
Soy lo que encontré
soy de quien me enamoré
Soy la mano, que te hace caer
Y ponerte de rodillas.
Soy el sueño del que despiertas
Y hechas a andar
¿Soy sólo eso?
Quizás pueda ser algo más
O quizás sea todo, una maldita CASUALIDAD
Era un día más de tantos que sobran, en los que poco más puedes hacer
que pesar, andar, callar, y todas las cosas aburridas terminadas en
"ar" que se puedan pensar...
Tras contar
Hablar
y bostezar
Quién me iba a decir que iba a venir....soñar!
Como todos los chicos tímidos, sólo me atrevia a ser feliz en mi
imaginación, el mundo exterior estaba fuera de mi alcance. El qué nunca
ha sido tímido, no entiende el miedo que pueden proyectar las miradas,
y las cicatrices que dejan las palabras, es fácil para el extrovertido,
dejar salir todo sin darle más importancia, mientras que al tímido,
cada palabra le es un tesoro, y cada mirada va cargada de significado.
Como iba diciendo, era verano, un caluroso y aburrido verano en un
pequeño y aburrido pueblo. Aunque todos estaban contentos ante la
novedad...
Las carreras !
Venia gente de toda España a competir en unas carreras por el pueblo.
En la plaza del ayuntamiento, habían colocado un tenderete con los
trofeos, un arco inchable de cruz campo hacía de meta, y todas las
calles estaban pintadas con las distintitas indicaciones.
La gente se agolpaba, las viejas ocupaban las mejores posiciones para
tener buena perspectiva, y algunos otros se ponian la ropa para correr,
pues todo el que estaba en mediana forma se apuntaba a competir.
Para mí...todo era una tontería, en el fondo me habría gustado correr,
gritar, pero mi papel era jugar a que todo era una tontería, y una
perdida de tiempo. Me senté en un portal, a ver la gente pasar,
maldiciendo por no poder estar haciendo otra cosa, hasta que de
pronto... Pasó!
Era una chica, de pelo claro...ya no recuerdo su cara ni sus ojos, pero
recuerdo que en mi estómago algo salío ardiendo, el cielo, las nubes,
el clima, la gente, el sonido, todo cambió! Ahora la carrera tenia un
nuevo interes para mí, ¿quién era ella? ¿Por que sentia esto en el
estomago? ¿Qué era este "miedo"?
Ya sabía que venia tras ese quemar, sabía que venía arrepentimiento y
dolor, tristeza y melancolía. Él nunca hacia nada por evitarlo,
prefería sentarse y soportarlo hasta que se le pasara. Pero ese día
decidió que tenia que ser distinto.
Pensó, planeó, ideó, imaginó...pero nada parecia que tubiera
posibilidades de funcionar. Él no era de esos, de esos que saben como
hablar a los demás, o no decía nada, o decía todo lo que pensaba.
Aún así no se rindió.
Al terminar las carreras, la ví sentada en un banco de la plaza, aún
hoy nosé como lo hice, creo que simplemente deje de pensar y actué sin
saber ni que iba a decir, me acerqué y me senté a su lado. Ya no
recuerdo que le dije, o qué me contestó, no recuerdo sus ojos, ni su
cara, sólo recuerdo su mirada.
Una de las habilidades que se adquieren al estar siempre en las
sombras, entre el público, es a interpretar gestos y miradas, yo sabía
mucho sobre ellas. Y siempre deseaba que todos supieran tanto como yo,
para así me entendiensen sin tener que hablar.
Escuchaba, a unos hablar entre ellos.
-"Eh tío, que buena está nosequien"
-"Si... que polvazo tiene la muy zorra"
-"Le voy a mete cuello, y si no cae, me lío con su amiga jaja"
Escuchaba cosas de esas todas las noches, no era peligroso, nadie se
daba cuenta de que un niño más chico que ellos estaba por allí, era
amigo de ellos, pero ellos eran mayores, yo era algo así como un
espectador invisible.
A veces, me iba con las chicas, y escuchaba igual todas sus conversaciones, me contaban sus secretos, era el pequeño del grupo,
Llegó un momento que poseia más información de la que necesitaba, pero
el saber, me ayudo a asociar miradas y gestos, y así aprendí sobre el
juego que exitia, un juego de mentiras que me daba un asco terrible.
Sentía ganas de decirles a aquellas chicas "No! no le escuches, es todo mentira, solo quiere quedar de guai delante de los tíos !" Pensaba... "aquel otro te quiere, lo sabes, pero te vas con el que miente..."
Pero no habría valido de nada, hoy lo sé, que ellas querian eso, además que en el futuro yo me convertí en lo mismo que ellos.
Volviendo a la plaza, su mirada expresaba eso mismo, parecía que
pensara de mí lo mismo que yo, de todos aquellos mentirosos, quizás le
pasaba amenudo, que en los pueblos algún capullo queria ligarsela para
presumir. Y no sabia que sólo quería evitar sentir el arrepentimiento
de no haberlo intentado. Aunque quizas tenia un mal día, o yo no era su
tipo...
Pero no faltó tiempo a las celosas, que al verme, se lanzaron a meterse
en medio, las imagino, viendose amenazadas por una chica del fuera, y
decidiendo cortar el problema de raíz...
Sea como fuere no volví a verla, y aquel fuego en el estómago se
torno, en frío y soledad, Y quién lo iba a entender, solo la habia
visto unos minutos, y aunque hubiera salido bien, de nada habría
servido, pues al final ella se habría marchado ese mismo día...
Ergo, una tristeza y un desconsuelo sin nombre le inundaban las
entrañas, aumentadas sustancialmente al saber que no podia hacer nada.
La impotencia le atormentaba aún más
Y fin.
Y es que, si quieres escribir una historia que suene real, no le queda otra que terminar así
Durante un tiempo, pensé que todos mis finales tristes, eran errores,
fracasos. Pero un día conocí a alguien, Podría describir mil cosas, que
sentí, y diezmil que no sentí... Pero me quedo con la más importante de
todas.
Sentí, que mis errores, fueron victorias, por que si hubieran sido
distintos, no me habrían llevado a ella. Todos mis "fallos" fueron
necesarios para acabar allí
Representé mi papel, siendo yo mismo, y sin finjir, no mentí, sufrí y
sentí. Pero fuí siempre yo mismo. Y cuando terminó, pude casi sentir
orgullo de casi todo lo que hice.
Después jugué a vivir deprisa, a vivir de una forma que nunca habia
vivido, me hice, e hice daño. Hasta que todo me dejo de importar, y
solo andaba por andar,
iba aburrido..
sin nada en lo que pensar
Cantar
Contar
Nadar
Callar
Hablar
Atacar
Y así todas las "ar" aburridas que se o puedan ocurrir.
Estaban unos chavales exaltados oh, mira que chica, oh vaya blablabla....
Yo, lo ví una estupidez
Hasta que un día me sente con ella en un banco por casualidad.
Oh mmm
que original
mmm!
Divertido!
Genial!
Pero sin pararme a mirar. Hasta que te ví, y el fuego empezó, mariposas lo llaman...que descaro... Entonces pensé...¿pensé? No sé...
Una recta exponencial fuera de control, un no sé que decir, otra historía que quizás algún día contaré.
Miles de "ar" y muchas más.
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¿Por qué eres como eres? ¿Por qué estas leyendo este articulo? ¿Por qué
vives en esta ciudad? ¿Por qué te pasa lo que te pasa? He aquí donde se
originan dos vertientes de pensamiento.
Una es la de la Causalidad, todo lo que eres es una serie de causas que
han ido sucediendo a lo largo de tu vida y que te han hecho llegar
hasta este punto. Lo que hagas ahora sera lo que haga que tu vida
mañana sea una causa del día
de hoy. Es una forma de ver el mundo con los pies bien puestos en el
suelo, propia de personas con un gran realismo asentado y habitualmente
carentes de fe (ojo! no hablo de fe religiosa). Según la causalidad, todo se rige por la causa-efecto, por tanto eres dueño de tu vida.
Ahora
bien, cambiando solo el orden de dos letras nos encontramos ante otra
palabra muy distinta: Casualidad. Según esto, tu vida puede ser
totalmente distinta si sales de casa un segundo antes o después, si
decides ir al cine o al teatro, si un día
coges el 20 o el 23 ¿Y por qué? Porque el universo se rige por
casualidades, y por tanto puedes encontrarte con una que cambie tu vida
en cualquier momento. Es una forma de ver el mundo más propia de los
soñadores, de gente que tiene fe.
Y contrariamente a la Causalidad, aquí no eres dueño de tu vida, sino
que tu vida va a ir chocando con una serie de casualidades sin que tu
puedas controlarlo.
Alberto
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"Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande"
¿Y si ya ha llegado, y la he dejado pasar?